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Cómo hacer masajes para relajar las manos

Aliviar tensión en las manos



Una manipulación suave alivia la tensión que genera el trabajo con el ordenador.


Los pequeños músculos y articulaciones de las muñecas y las manos trabajan durante todo el día: tecleando, asiendo, empujando, girando… Están constantemente en acción. Sin embargo les dedicamos pocos cuidados.


Si se quieren aliviar las tensiones que se acumulan en las manos tras, por ejemplo, pasar horas usando el ordenador, se pueden masajear fácilmente, incluso sentados ante la mesa de trabajo. Lo ideal es que alguien aplique el masaje a otra persona, pero si esto no es posible puede bastar con usar una mano para relajar la otra. Las manipulaciones han de ser firmes pero suaves y gustosas. Lo más cómodo es apoyar la mano que se va a tratar sobre el regazo.


Masaje para después del trabajo


Empieza masajeando la parte huesuda de la muñeca con las yemas de los pulgares, girándolas alternativamente en direcciones opuestas.


Presiona con las almohadillas de las manos en el dorso de la mano a la que se aplica el masaje. Deslízalas horizontalmente en direcciones opuestas, hacia los bordes.


Sostén la mano de la persona. Sitúa la yema del pulgar justo sobre la zona entre los dedos anular y meñique. Presiona y deslízate hacia la muñeca, siguiendo el canal hueco entre los nudillos. Pasa a la zona entre los dedos medio y anular, y repite el movimiento. sigue hasta completar las cuatro áreas.


Sostén plana la mano de la persona. Con los dedos pulgar e índice toma el meñique por la base y deslízate suavemente hacia abajo, estirando y girando mientras avanzas. Suelta en la punta. Muévete por la mano, trabajando los demás dedos.


Una vez completado el masaje en una mano, cambia a la otra, teniendo en cuenta que todos los movimientos y presiones se han de ejercer sin que provoquen dolor y con la mano que se manipula relajada.


Para aliviar la tensión


• Sostén la mano relajada de la persona sobre una palma y con la otra acaricia el dorso, de forma suave pero firme desde la muñeca hasta la punta de los dedos. Da la vuelta a la mano y mientras sostienes el dorso, acaricia ahora la palma.


• Sujeta la mano de la persona por los dedos, toma el pulgar y apártalo de los demás dedos, abriendo suavemente la mano para estilizarla. Desliza tus pulgares a lo largo de la palma, presionando con movimientos circulares y profundos.


Vía | tuestetica.com

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