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Creencias erróneas de salud

Existen creencias en lo que a salud se refiere, muy arraigadas en la sociedad, las cuales a pesar de no haberlas probado ”tenemos fe” en ellas y pensamos que nos serían útiles si llegara el momento de necesitarlas.


Pero como “con la salud no se juega”, debemos tener mucho cuidado al momento de seguir estos mitos populares. A continuación te contamos algo más acerca de ellos:

Los resfríados son producto de “Tomar frío”.

Aunque los resfríados son frecuentes en invierno, su propagación no está tan relacionada con el frío si no con el hecho de pasar mayor tiempo en espacios cerrados y en contacto con otras personas que ya tienen la infección y la propagan a través de la saliva que expulsan al estornudar, toser o hablar.


El alcohol calienta el cuerpo cuando hace frío.

El alcohol es un vasodilatador que hace que lo capilares de la piel se dilaten, con lo que llega a ellos más sangre. Esto produce momentáneamente sensación de calor que reconforta ante el frío, pero en realidad se está produciendo una pérdida de calor interno.


Para mantener el calor es recomendable mantener el cuerpo y las ropa secos, evitar el contacto con superficies frías, consumir comidas altas en calorías y carbohidratos complejos, así como ingerir bebidas calientes.


Solo los ruidos que causan molestias son peligrosos.

Tenemos que admintir que vivimos en una sociedad ruidosa. Esta permanente exposición al ruido puede resultar ta peligrosa para la salud de nuestros oídos como un ruido extremadamente fuerte en un momento puntual.


Las consecuencias de vivir entre constantes ruidos ocasiona alteraciones de sueño, incomodidad y hasta sorederas leves. Lamentablemente el organismo se acostumbra al ruido, por ello no somos conscientes de sus efectos nocivos de forma inmediata.


Si tomas antidepresivos, no vas a poder dejarlos.

Algunos medicamentos para tratar la depresión tienen más posibilidades de causar síntomas adversos al dejarlos de tomar bruscamente. Lo ideal es disminuir la dosis lentamente, pero siempre bajo supervisión médica; al igual no debes dejar de tomarlos si empiezas a sentirte mejor.


Es mejor esperar antes de tomar un analgésico.

Está demostrado que cuanto más se tarda en combatir un dolor, más difícil resulta eliminarlo después. Por ello ante los dolores ligeros que pueden aparecer (de cabeza, espalda, etc.) hay que tomar cuanto antes un analgésico suave (paracetamol, ibuprofeno, aspirina, etc) es sí, respetando la dosis.


Está comprobado que el solo hecho de pensar en un fármaco alivia el dolor mediante la liberación de dopamina en una área del cerebro relacionada con la habilidad de experimentar sensaciones de placer. Eso sí, si el dolor se prolonga más de una semana es mejor que acudas a tu médico.



Vía | lineayforma.com

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