Home » Tratamientos » Equinoterapia

Equinoterapia

Equinoterapia


El caballo es un animal fascinante: grande, noble, fuerte y rápido. Desde la antigüedad, el desarrollo humano ha avanzado con paso de gigante a lomos de tan increíble compañero. Tareas agrícolas, medio de transporte, montura de los ejércitos, símbolo de estatus y una estampa bella e imponente, pocos animales están a su altura en el escalafón de los servicios a la humanidad. Desde que fuera domesticado, se han seleccionado y cruzado las distintas razas de estos animales, dando lugar a unas 110 especies, de enorme variedad.


Los beneficios terapéuticos del caballo se conocen desde hace más de 2500 años. Hipócrates, en el año 460 a.c. hace mención al “saludable ritmo del caballo”, los griegos aconsejaban la práctica de la equitación a los enfermos incurables y en el siglo XVII se utilizaba para combatir la gota.


Las primeras investigaciones para demostrar el valor terapéutico de la equitación se fijan en 1875. Ese año el neurólogo francés, Chassiagnac, descubrió que montando a caballo mejoraba el equilibrio, el movimiento articular y el control muscular de sus pacientes. Estas experiencias demostraron que montar a caballo mejoraba el estado de ánimo y que era particularmente beneficioso para pacientes con trastornos neurológicos y en parapléjicos.


Al terminar la I Guerra Mundial en Gran Bretaña una mujer llamada Olive Sands que poseia muchos caballos los puso a disposición del Hospital de Oxford para probar una terapia con los pacientes del hospital. El éxito fue impresionante.


Su consagración como alternativa terapéutica no llegó, sin embargo, hasta mediados de los años 50, por la participación de una amazona afectada de poliomielitis, Liz Hartel, en los Juegos Olímpicos de Helsinki. Su actuación en las Olimpiadas, por la que obtuvo la Medalla de Plata en Doma Clásica, abrió los ojos al personal médico sobre los beneficios de la monta ecuestre.


A finales de los años 80 se comienza a utilizar en España para aplicar técnicas reeducadoras sobre personas disminuidas, inadaptadas o discapacitadas. En el resto de Europa (Italia, Francia, Alemania, Portugal…) es un método de gran tradición, que incluso está subvencionado por el Gobierno.


Beneficios de la terapia ecuestre


Existen diferencias entre las terapias en las que se utilizan otros animales (zooterapia), como perros y delfines, pero los beneficios de la monta a caballo podríamos resumirlos en tres:


•La transmisión de impulsos rítmicos: Los caballos entrenados para este fin tienen un paso específico que transmite al cuerpo del jinete, a través de su dorso, de 90-110 impulsos rítmicos que estimulan reacciones de equilibrio y producen una agradable sensación que contribuye al bienestar emocional del jinete.


•La transmisión de un patrón de locomoción similar al de la marcha humana: La biomecánica del paso del caballo es muy similar a la marcha humana. Cuando eleva los miembros posteriores por debajo del centro de gravedad, la grupa y el lado del dorso en el que el posterior está elevado descienden ostensiblemente. Esto sucede de forma alterna al paso en cuatro tiempos y al trote en dos. Este movimiento se transmite a la pelvis del jinete y es como si anduviera sentado, logrando en el jinete el desplazamiento de la pelvis hacia arriba, abajo, adelante, atrás y a los lados. Una persona con paraplejia, al realizar equinoterapia, se encontraría ejercitando, durante el tiempo que esté montado, los mismos músculos que emplearía si caminara durante ese mismo tiempo.


 •La transmisión del calor corporal del cuerpo del caballo al jinete: El calor corporal del caballo es de 38ºC y una vez ejercitado puede llegar a alcanzar 38, 8ºC.  Podemos beneficiarnos de él como si fuera un instrumento calorífico que ayuda a relajarse y distender la musculatura, esto es eficaz en las técnicas de monta sin silla.
.
Técnicas de equinoterapia


•Hipoterapia: indicada en casos que por su grave discapacidad física o cognitiva no pueden ejercer acción sobre el caballo. El abordaje terapéutico se hace desde un enfoque rehabilitador y educativo. Se trabaja al paso y sin silla, para que el jinete pueda beneficiarse del movimiento y calor del caballo.


•Equitación terapéutica: dirigido a personas que pueden ejercer alguna acción sobre el animal, bien en el momento de la higiene, preparación del material o en el propio acto de montar a caballo. Se aprende a utilizar las señales específicas de la equitación para convertirse en un jinete activo en la pista, con o sin silla. El caballo trabaja al paso, al trote y al galope, según el avance del usuario.


•Volteo terapéutico: consiste en realizar ejercicios gimnásticos con el caballo, siendo éste controlado por un monitor. Se puede practicar de forma individual o en grupo, ayuda a fomentar la confianza, la autoestima, el trabajo en equipo y el respeto a los demás.


•Equitación adaptada: es la equitación tradicional orientada al deporte adaptado. Se trata de desarrollar al máximo las habilidades del jinete en el manejo del caballo y está indicada para personas ciegas, pacientes con amputaciones o lesionados medulares.


Preparación para la equinoterapia


La equinoterapia requiere de personal cualificado debido a las características de las personas a quien se dirige, en muchos casos con diagnósticos graves. Se necesita el trabajo de un equipo multidisciplinar, determinado por el tipo de afección de cada paciente. Para las alteraciones físicas, se cuenta con un fisioterapeuta o médico rehabililitador; en los casos psíquicos, es necesario además un especialista de salud mental.


Cuando un nuevo paciente acude a un centro para recibir terapia ecuestre, es imprescindible seguir una serie de pasos:


• Evaluar el grado de afección determinando si el paciente puede o no montar a caballo.
• Preveer posibles efectos secundarios, estableciendo un plan de prevención.
• Desarrollo de un plan de trabajo en función de las singularidades de la persona, en el que se decidirá qué caballo le conviene y el programa a realizar. El terapeuta ajustará los movimientos del caballo según las respuestas ofrecidas por el paciente para obtener los mejores resultados.


La sesión de terapia ecuestre


Siempre se realizará un calentamiento en el gimnasio antes de montar a caballo para preparar los músculos y articulaciones del enfermo. Después de montar también se pasará por el gimnasio, esta vez para obtener una correcta relajación muscular.


Se cuenta con animales entrenados especialmente para este fin, bajo la supervisión de un facilitador capacitado o terapeuta, que dirige los ejercicios y vela por la seguridad del paciente, ya que no siempre los pacientes de esta terapia entran en armonía inmediata con el animal. El caballo es un animal imponente y si alguien tiene miedo, lo primero es lograr que monte sin temor, lo cual puede requerir de varias sesiones. Se puede empezar con caballos pequeños, o ponys, e ir cambiando hasta llegar al más grande.


Se utilizan distintos tipos de sillas de montar (americana, normal, inglesa) que se van sustituyendo hasta que el paciente logre montar sin silla, alcanzando mayor equilibrio, y aprovechando la temperatura del caballo.


Mientras el paciente monta, el terapeuta guía al caballo y enseña al paciente la coordinación visual-motora y auditivo-motora, equilibrio, postura, lenguaje, concentración, motricidad gruesa y fina, orientación espacial y memoria. También puede acostarse totalmente sobre el caballo, cabalgar al revés, hacer círculos con los brazos, abrazar la espalda del animal, etc.


Puede utilizarse conjuntamente la música, que por lo general es elegida por el mismo paciente. En cuanto a las mejorías, éstas pueden ser a corto, medio o largo plazo, según el problema a tratar.


¿Quién puede beneficiarse de esta terapia?


La terapia con caballos puede iniciarse desde los dos años hasta edades avanzadas, el abanico de enfermos es muy amplio:


•Discapacitados físicos: con afecciones neurológicas asociadas o no. Parálisis cerebral, paraplejia, espina bífida, lesiones cerebrales, esclerosis múltiple, distrofia muscular y poliomielitis, Parkinson.
•Discapacitados psíquicos: Síndrome de Down (valorable), autismo, retraso mental, y psicosis.
•Discapacitados sensoriales: invidentes, sordos
•Trastornos de comportamiento: Anorexia y Bulimia, dificultades de aprendizaje y de conducta, problemas afectivos, hiperactividad, fobias, trastornos de ansiedad.
•Inadaptados sociales y toxicomanías: Drogadicción, alcoholismo, delincuencia…


Contraindicaciones
Conviene recordar, que no se trata de pasear a caballo, sino de una terapia, por lo que se debe huir de los centros hípicos que ofrecen este servicio sin los profesionales adecuados, una terapia mal aplicada puede agravar los síntomas de las patologías o  provocar lesiones.


Existen contraindicaciones para personas con desviaciones graves de columna, fragilidad ósea, luxaciones de cadera, y problemas osteoarticulares (artritis, reuma, artrosis) cuando hay dolor al montar o inestabilidad de atlas y axis (típica en el Síndrome de Down).
Objetivo de la terapia con caballos


El objetivo fundamental, es mejorar la calidad de vida de los enfermos, y que la asuman como una actividad recreativa, un esfuerzo divertido, trabajando con las potencialidades de cada paciente para una mejor adaptación a la sociedad.
La magnitud de los logros de la terapia, depende de cada caso, pero el cambio emocional siempre es efectivo y  la mejoría en la calidad de vida está garantizada en el trabajo con caballos.


Regula a nivel físico el tono muscular y la distonía. Mejora el equilibrio, la coordinación y facilita una correcta percepción del esquema corporal. Además, montar a caballo facilita las funciones cardiovasculares, ya que es una modalidad aeróbica de ejercicio muscular con baja demanda de oxígeno, por lo que es una terapia muy recomendable para personas discapacitadas abocadas al sedentarismo.


En la comunicación también obra pequeños milagros y es muy conveniente para personas con dificultades de integración. El vínculo afectivo entre paciente y caballo aumenta su confianza y estimula el habla y la comunicación. Facilita la autodisciplina, la paciencia y mejora la atención. Potencia sentimientos de independencia, autoestima y seguridad en uno mismo.


El hecho de que se desarrolle al aire libre y no en un lugar cerrado lleno de máquinas, que pueden suponer una amenaza para el enfermo, convierten la monta en una terapia que rompe el aislamiento de la persona respecto al mundo, y pone al enfermo en igualdad de condiciones con respecto al jinete sano. Todo ello se consigue gracias a las características únicas del caballo, un animal muy perceptivo que de inmediato se da cuenta de que la persona es diferente a los demás, y se comporta con este jinete enfermo de forma diferente a como lo haría con cualquier otro.


Vía | spainfitness.com

Hacer un comentario:

Copyright © 2011 | Derechos Reservados. | Política de privacidad | Contacto

Un sitio de ONLIC

Google+