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Hidroterapia: uso del agua para tratar algunas enfermedades

Entre los muchos métodos naturales para lograr la recuperación de alguna enfermedad crónica o de un problema muscular, está la hidroterápia, un tratamiento basado básicamente en la aplicación del agua a diferentes temperaturas.


Su término proviene del griego hydro = agua y therapia = curación, y gracias a sus características térmicas se convierte en el medio ideal para transmitir calor húmedo a los cuerpos y conseguir mejores resultados que aplicando calor en seco.


Del mismo modo, cuando se trata de desinflamar cuerpos, el agua se vuelve en una herramienta muy efectiva, logrando desaparecer dolores o disminuir la intensidad de la inflamación.



Debido a estas características, se suele utilizar el agua a distintas temperaturas para generar respuestas que produzcan mejoría en el cuerpo. Entre estas las más usadas son:


Agua fría: Produce una inmediata contracción de los vasos sanguineos periféricos; al dejar de aplicarse ésta genera por reacción una sensación de calor consecuencia del incremento del paso de la sangre. Se suele utilizar para mejorar las funciones metabólicas e incrementar la temperatura corporal. Tiene un efecto vigorizante.


Agua caliente: tiene un efecto dilatador en los vasos sanguíneos haciendo que la sangre se concentre en el punto o zona de calor. Se suele utilizar para tratar contracturas musculares o inflamaciones por constricción en donde disminuye el dolor y relaja el músculo. Gracias a estos efectos combate el estrés y aumenta las defensas.


Agua muy caliente: Se aplica en periodos cortos de tiempo entre 1 y 4 minutos. Al inicio causan malestar por el intenso calor pero a medida que el cuerpo se adapta a la temperatura se siente mejoría; siempre debe terminar con un baño en agua fría. Está indicada en casos de hipertensión, espasmos, y mala circulación.


Agua fría y caliente: Se aplica para mejorar la tonicidad muscular y aumentar el riego sanguíneo en la zona tratada. Este choque de temperaturas alivia las congestiones y mejora las defensas del organismo.


Precauciones

No se debe aplicar choques de agua fría al cuerpo que está frío, pues solo contribuimos a enfriarlo más.Todos los baños con agua caliente deben terminar con uno de agua fría de corta duración para reactivar la circulación.Nunca tomes estos baños antes o después de comer o beber, ya que puedes generar espasmos.Ten en cuenta que estos baños generan sensación de bienestar siempre, y si percibes lo contrario debes suspenderlo inmediatamente.

Vía | lineayforma.com

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