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La celulitis es cuestión de estética y vanidad, pero también es un indicador de buena salud

La celulitis es cuestión de estética y vanidad, pero también es un indicador de buena salud



Resplandor, gozo y prosperidad: tres cualidades femeninas representadas en Las tres Gracias de Rubens. Pero hay otras características en su obra: la evidente redondez y la aún más clara presencia de desbordantes pliegues celulíticos.


Sí, era el siglo XVII y estas características denotaban belleza. Los tiempos cambian y, aunque es verdad que las piernas lisas y tonificadas lucen muy lindas hoy, es a veces angustiante y frustrante que una condición tan inherente a las mujeres, actualmente sea considerada antiestética, al punto de querer esconder aun el más mínimo hoyuelo que anuncie que sí, que en efecto, somos portadoras de lo que en el siglo XXI es una gran tragedia: ¡la celulitis!


Y es que las mujeres somos el blanco perfecto de dos condiciones que están emparentadas, pero que se perciben de manera distinta. La terrible y temible piel de naranja y los pechos (que a todos gustan) tienen algo en común: son nuestras, y no por casualidad, sino por causalidad, porque están íntimamente ligadas a la producción de estrógenos. Según datos profesionales, 99,99% de las personas con celulitis son mujeres. El restante, por deducción obvia, son hombres, pero la padecen por un exceso (anormal en ellos) de esta hormona femenina. Queda claro, entonces, que, entre otros pesos que lleva nuestro género, también nos toca cargar con éste.


Pero, así como en la actualidad cuidamos nuestro cuerpo para lucir piernas y glúteos tonificados y parejos, ¿también las chicas de la época de Rubens habrán hecho lo propio para presumir esas sensuales protuberancias? Tal vez sí, pero llevar un estilo de vida sedentario no significaba un gran esfuerzo, y aunque esto aumente nuestra envidia por “vivir en la época equivocada”, hay algo que no debemos subestimar: nuestra salud.


Actualmente nuestra esperanza de vida es de al menos el doble de tiempo con respecto a estas “enemigas del pasado”. Hoy en día, vivir más lleva consigo una gran responsabilidad: cuidarse. Y es que, si bien la celulitis es una cuestión principalmente hormonal y uno no se muere de piel naranja, su apariencia está directamente vinculada con nuestros hábitos.


En aquel entonces no había advertencias sobre las consecuencias que vivirías a los 50 años de edad por tener una mala circulación, llevar una vida sedentaria, no tomar suficiente agua y fumar como una chimenea; todos ellos factores que no sólo aumentan significativamente la apariencia de la celulitis, sino que son el preámbulo a otro tipo de malas condiciones de salud y la profecía de una vejez dolorosa y tormentosa.


Y aunque las estadísticas nos dejan muy en claro que casi ninguna de nosotras se salvará de tener piel de naranja, ya que ocho de cada 10 mujeres la tiene, la clave está en no dejarla evolucionar, en parte por estética, pero sobre todo por los males que tenerla nos anuncia. Dejemos de ver a la celulitis como un enemigo, pensémosla como un buen mensajero que, a medida que crece, nos advierte que debemos cambiar nuestros hábitos. Hay que verlo al revés: si llevas un estilo de vida saludable, te sentirás bien, vivirás más y mejor y, de paso, tendrás como recompensa un cuerpo para matar de envidia. Porque, en el fondo, nadie quiere ser una “chica Rubens”.


Tecnología que ayuda a combatir la celulitis


Si quieres acelerar la disminución de la celulitis, hay tratamientos con aparatología que te ayudarán a conseguir tu propósito en menor tiempo.


Láser frío: Se realiza mediante la emisión de un láser en las zonas a tratar, éste actúa directamente sobre las células de grasa modificando su metabolismo y su tamaño. Es indoloro y en combinación con la radiofrecuencia otorga excelentes resultados. Se requieren seis sesiones.


Vacuumterapia: Se trata de una técnica de succión que ayuda a reducir y eliminar la acumulación de celulitis, facilita el drenaje linfático, tonifica y deja la piel lisa. Se recomiendan ocho sesiones.


Body shape: Procedimiento hecho con la máquina Thermage Corporal que estimula el colágeno existente y la producción de nuevo colágeno. En una sola sesión alisa las depresiones de la piel y suaviza su textura, Los efectos duran de 2 a 3 años.


Por Cristina Rey


Fuente: Harper’s Bazaar

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