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Tips para no dejarse vencer por el agotamiento

¿Se siente mal y no sabe lo que le pasa? ¿Padece de los siguientes síntomas: falta de energías, hastío de todo, pérdida de la calma y el optimismo, y otros achaques físicos y mentales? ¡


No se preocupe! Ese mal que sufre se llama simplemente agotamiento y por fortuna la cura està en sus manos.


Hoy en día es muy habitual que la mujer padezca de esos malestares.


Lógicamente su importancia ha crecido; tiene más responsabilidades que antes, y a sus labores tradicionales de velar por la casa y la familia, hoy se ha sumado trabajar en la calle y sobre todo ganar un sueldo que revierte en su hogar.


En otras palabras: goza de libertad económica, pero esto le representa más esfuerzo tanto físico como mental.


¿Cuáles son los síntomas del agotamiento?
Un gran hastío de todo lo que la rodea, sobre todo del empleo y de las ocupaciones domésticas.
Conflictos incesantes con su esposo.
Poca paciencia en el trato con los hijos.
Pérdida de la confianza en las amistades.
Poco interés en el amor.


El agotamiento se manifiesta como un gran cansancio provocado por un trabajo excesivo. Su organismo se fatiga fácilmente y sus células y órganos terminan por perder su vitalidad y sus reacciones normales.


En el plano síquico produce frustración, angustia, reacciones de histeria o melancolía.


Este proceso sigue un curioso ascenso que empieza por un exceso de trabajo, distracciones u otra actividad y termina agotando todo su cuerpo.


La relación fatiga-trabajo. Cuando se violan ciertas normas de trabajo, frecuentemente, ataca la fatiga. Se considera que una mujer—al igual que el hombre— es apta para trabajar normalmente de siete a ocho horas diarias si cumple los siguientes requisitos: que al terminar su rutina de trabajo realice otras actividades que le cambien su ritmo de vida; que duerma profundamente el tiempo necesario.


Esas condiciones que parecen ideales evitan la fatiga. Tratar de buscarlas es combatir el agotamiento.


Si su trabajo no le agrada, trate de cambiarlo lo más pronto que pueda. Existen posiciones para todos los gustos y una mujer sana y normal puede empezar a trabajar a cualquier edad y hacer lo que hacen otras. Busque el trabajo que la apasione y el ritmo de actividad que le convenga.
Si le resulta difícil cambiar, trate de involucrarse en ocupaciones interesantes durante el tiempo que le queda libre.


No escatime su economía en buscar comodidades. Regule la ventilación de su casa, rodéese de muebles cómodos, de instrumentos prácticos que faciliten sus labores domésticas.


Interésese en los suyos, en propiciar la armonía con su esposo, hijos, etc.


Vía | saludnaturalybelleza.com

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